martes, 8 de enero de 2013

Déficit de atencion e hiperactividad

POR VICTORIA CAVIA
PEDAGOGA Y ORIENTADORA EN I.E.S. JOAN MIRO





He desarrollado mi trabajo como orientadora en un Instituto de Educación Secundaria público desde hace diez años y me gustaría contar mi experiencia en relación a un trastorno que padecen algunos alumnos/as, el TDAH, o Trastorno por Déficit de atención e Hiperactividad.
   Es un trastorno que muchos profesores piensan que se diagnostica con demasiada frecuencia y muchos padres no saben como abordar una vez que se “etiqueta” a su hijo/a como TDAH. Hay también algunos padres que lo desconocen  y que simplemente no entienden como su hijo/a, con una capacidad aparentemente normal, no consigue unos resultados académicos óptimos, ajustados ni proporcionados al esfuerzo que realiza.
    Existe una amplia documentación  y multitud de estudios realizados sobre TDAH en los últimos años. Podemos definirlo como un trastorno psiquiátrico, de origen biológico, a nivel neurológico/cerebral, de transmisión genética, que se caracteriza por un nivel de inatención o/y de hiperactividad e impulsividad inadecuado para la edad del niño/a. Tienen  dificultades para regular su nivel de actividad (hiperactividad), para prestar atención o concentrarse en las tareas o acciones que realizan(inatención)  y dificultades para autocontrolar sus ideas o acciones (impulsividad).
    El alumno con TDAH puede presentar sólo síntomas de hiperactividad motriz, e impulsividad, sólo desatención o los tres síntomas, es decir TDAH combinado, que es el más frecuente.  Este último es más fácil de detectar por padres y educadores. Son los típicos niños (lo digo en masculino ya que hay muchos más chicos que lo sufren) con mucha dificultad para permanecer sentados en clase, mueven pies y manos, en ocasiones presentan algunos tics, les cuesta mucho prestar atención en clase, parecen no escuchar lo que se les dice o seguir instrucciones correctamente, son muy desorganizados con el material, pierden cosas frecuentemente, su mochila, mesa o cajonera suele ser un caos, les cuesta esperar turno, interrumpen fácilmente y dejan para después las tareas que les requieren un esfuerzo mental. Su impulsividad les lleva a actuar sin pensar primero y no suelen medir las consecuencias de sus actos.
Estos alumnos suelen detectarse y diagnosticarse en Educación Primaria y la mayoría de ellos han tenido algún tipo de tratamiento.
     El tipo inatento es más difícil de detectar y algunos de ellos pasan a Educación Secundaria sin que nadie haya percibido su problema, como mucho se les cataloga de despistados o se dice que están en su mundo.
He conocido y valorado alumnos TDAH inatentos con una capacidad intelectual e incluso por encima de la media de su edad, y esto despista aún más a padres y educadores. Estos alumnos normalmente tienen dificultades para realizar una misma tarea, sobre todo de tipo intelectual, durante un tiempo prolongado (atención sostenida), se aburren y empiezan a pensar en otra cosa, les cuesta terminar las actividades de clase, especialmente dentro del tiempo que se les da para ello,  cualquier estímulo distractor es suficiente para sacarles de lo que estaban haciendo. Son bastante desorganizados y la mayoría presentan dificultades en lectoescritura, con una grafía muy irregular y a veces ilegible, con muchas faltas de ortografía, con dificultad para organizar lo que escriben en el papel.
    Lo importante a mi parecer es la detección temprana de esta problemática, a ser posible en los primeros cursos de E. Primaria, para poder actuar desde todos lo ámbitos de forma interdisciplinar(ámbito médico, educativo, familiar, psicológico).
A largo plazo y si no se trata correctamente, el alumno TDAH va disminuyendo su rendimiendo académico con el tiempo, y esto unido a una conducta impulsiva  y disruptiva que suele caracterizarles, puede desembocar en fracaso escolar (especialmente en Educación secundaria Obligatoria). Así mismo, está situación de desajuste frente a lo académico, les hace sentir incompetentes, y les va minando su autoestima poco a poco, y todo repercute negativamente en su motivación hacia los aprendizajes escolares. Es como una “pescadilla que se muerde la cola”.  
En los centros de Infantil y Primaria se debe acudir al Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica de la zona, previa demanda del centro educativo, para una valoración de la situación del alumno mediante  una evaluación psicopedagógica realizada por los profesionales del equipo. En Educación Secundaria es el Departamento de Orientación del centro en coordinación con el equipo educativo y la familia, el que tiene la competencia para realizar dicha evaluación a través de pruebas psicopedagógicas y el estudio del contexto educativo, familiar y social del alumno.
Una vez realizada la detección y valoración por los profesionales del centro educativo, se debe acudir a un especialista de la salud: psicólogo y/o psiquiatra, neuropediatra o neurólogo, ya que son estos profesionales los que realizan el diagnóstico médico. En bastantes ocasiones se pauta un tratamiento farmacológico, especialmente pensado para que el alumno pueda concentrarse durante el horario escolar. Es verdad que este tratamiento suele mejorar los síntomas del TDAH; otras veces no funciona lo bien que desearíamos. Cada caso es único y es el neurólogo o psiquiatra el que tiene que adecuar la medicación a cada caso individualmente. Por experiencia se que cuando algunos alumnos no se medican es bastante más difícil que estén centrados en clase y que no interrumpan o se muevan constantemente.
   Sin querer menospreciar esta medicación, creo que es igual o más importante un tratamiento psicopedagógico del alumno y apoyo y orientación a los padres dentro y fuera del centro.  Para ello se puede ajustar la repuesta educativa en el centro, proporcionándoles horas de apoyo escolar al menos en las áreas básicas, y tratando de hacer algún tipo de adaptación no significativa dentro del aula, poniéndoles en primera fila, mandándoles tareas cortas, ayundándoles a organizarse, supervisando las tareas dándoles más tiempo para hacer las tareas o exámenes y reforzándole positivamente cuando haga algo bien y a tiempo. En el aula de apoyo o en un gabinete externo se pueden trabajar aspectos específicos del TDAH, como son el autocontrol, la organización tanto a nivel personal como del estudio, trabajar las autoinstrucciones, los horarios, el orden, aspectos espaciales y la grafía, la memoria a largo plazo,etc.
    Las familias del los alumnos TDAH suelen necesitar bastante orientación y apoyo. Para ello se puede contar con los orientadores, PTSC o profesores de apoyo de los centros o psicólogo externo    La orientación a los padres suele girar en torno a establecer rutinas estables y reglas claras, aumentar la estructura y el orden de la casa, terminar las tareas en un tiempo determinado, obediencia y disciplina, manejo conductual (técnicas de modificación de conducta), motivación y negociación.
    Es aconsejable dejarse guiar por un especialista en la materia para no sentirse desbordados por la situación .  También se puede y se debe recurrir a las asociaciones de TDAH, que existen en gran parte de las ciudades. En Madrid la asociación se denomina ANSHDA (www.anshda.org)